La aparentemente magnífica estrategia llevada a cabo ayer por Lewis Hamilton tiene el trasfondo negativo, como ya comentamos ayer, de haber sido impuesta por Bridgestone en pro de la seguridad de las gomas del MP4-23 pilotado por el británico. Lo más grave del asunto es que sólo Hamilton corría riesgo real de destrozar sus gomas en Turquía, y eso no es nuevo. Estamos cansados de ver como Lewis estruja sus gomas hasta límites desaconseja...