[c&p]El Madrid pospuso la celebración, pero continuó con la alegría. Desde hace algo más de un año, el equipo y el Bernabéu tienen una asombrosa tendencia hacia los finales felices, lo que equipara a los aficionados madridistas con los espectadores de las películas de James Bond, que no se toman los aprietos del protagonista como verdaderos sufrimientos, si acaso respingos, pues existe la absoluta seguridad de que el agente siempre saldrá triunfante, con un microchip y con una novia, o dos.