La muerte por la muerte. José Tomás ha cambiado la máxima clásica del arte y nos saluda porque va a morir ante nuestros ojos. Nos guste o no. Es un empeño que viene de lejos, un suicidio ritual sin japoneses en el tendido. La obra de un genio o de un loco, o de los dos. De alguien que cree que hay que perderlo todo para ganarlo.