Ahora ya sí que es como para echarse a reír. El impresentable presidente del FC Barcelona, Joan Laporta, hizo olvidar anoche incluso el ridículo de su homólogo en el Real Madrid, Ramón Calderón, en la Asamblea General. Su entrevista, concedida sólo a la televisión autonómica de Catalunya (TV3) para así librarse de una rueda de prensa multitudinaria que, bien seguro hubiera salido peor parado, fue para mear y no echar gota, con perdón. Y es que ahora resulta que el bueno de Jan es una víctima. Que le intentan robar sus pertenencias, que le investigan detectives y que le hacen la vida imposible. Como un niño chico salió ante las cámaras, con un tono de voz bajo, con los ojos cristalinos y con un discurso enternecedor… pero que nadie se creyó, señor Laporta.