El estadio St. Jakob Park fue testigo del mejor partido en lo que llevamos de Eurocopa. Se enfrentaban Holanda y Rusia por un puesto en las semifinales y la expectación era máxima teniendo en cuenta que se trataba de dos equipos muy ofensivos. Y la cita no defraudó. Los goles y el espectáculo se apoderaron de un choque que finalmente ganaron los rusos dando una auténtico recital de buen fútbol sin complejos, atrevido y muy ofensivo.